¿Te ocurre algo de esto?
Entender qué está intentando hacer tu mente y tu cuerpo es una parte importante del proceso.
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Tu cabeza no para.
Das vueltas una y otra vez a conversaciones, decisiones o cosas que podrían pasar.
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Te cuesta relajarte incluso cuando todo está bien.
Siempre parece haber algo pendiente o algo de lo que preocuparse.
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Anticipas constantemente lo peor.
Tu mente intenta adelantarse a cualquier problema para sentir que tiene todo bajo control.
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Tu cuerpo está en tensión.
Palpitaciones, presión en el pecho, dificultad para respirar, molestias digestivas, tensión muscular o sensación de inquietud.
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Hay situaciones que has empezado a evitar.
Lugares, conversaciones, decisiones o situaciones que antes formaban parte de tu vida.
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Te cuesta desconectar o dormir.
Cuando por fin paras, aparecen todos los pensamientos que has ido dejando durante el día.
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Te sientes desbordado/a con facilidad.
Pequeñas cosas pueden provocar una reacción emocional mucho mayor de la que esperabas.
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Sabes que no va a pasar nada, pero no consigues sentirlo así.
Tu cabeza intenta tranquilizarte, pero tu cuerpo sigue reaccionando como si existiera un peligro.
Si te reconoces en algunas de estas situaciones, no significa que todas tengan la misma causa.
Entender qué está intentando hacer tu mente y tu cuerpo es una parte importante del proceso.
La ansiedad no siempre es el problema. A veces es la señal.
La ansiedad es una respuesta natural de nuestro organismo ante aquello que interpreta como una amenaza.
Nos prepara para reaccionar y protegernos.
El problema aparece cuando ese sistema de alarma se activa con demasiada frecuencia, intensidad o en situaciones en las que ya no existe un peligro real. Y no siempre sabemos por qué ocurre.
Experiencias anteriores, situaciones mantenidas de estrés, relaciones, pérdidas, cambios vitales o acontecimientos que no hemos podido procesar completamente pueden hacer que nuestro sistema continúe reaccionando como si tuviera que protegernos.
Por eso, en terapia no buscamos únicamente hacer desaparecer la ansiedad. Buscamos comprender qué la activa, qué la mantiene y qué necesita la persona para recuperar una mayor sensación de seguridad.
A veces la cabeza entiende algo que el cuerpo todavía no ha aprendido.
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Puedes saber que una situación es segura y, aun así, sentir miedo.
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Puedes saber que no necesitas controlarlo todo y seguir anticipando constantemente.
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Puedes entender por qué ocurrió algo y continuar reaccionando emocionalmente ante ello.
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Porque comprender racionalmente una experiencia no siempre significa haberla procesado emocionalmente.
¿Cómo trabajamos la ansiedad?
No existe una única forma de trabajarla porque tampoco existe una única causa. El proceso comienza comprendiendo cómo se manifiesta la ansiedad en ti, cuándo aparece, qué situaciones la activan y qué función puede estar cumpliendo. A partir de ahí trabajamos diferentes aspectos según las necesidades de cada persona.
01 · Comprender
Identificamos qué ocurre y qué situaciones, pensamientos, emociones o experiencias están relacionadas con la ansiedad.
02 · Regular
Aprendemos recursos que ayuden a regular la activación emocional y corporal y a recuperar progresivamente una mayor sensación de seguridad.
03 · Procesar
Aprendemos recursos que ayuden a regular la activación emocional y corporal y a recuperar progresivamente una mayor sensación de seguridad.
04 · Integrar
El objetivo es que puedas afrontar las situaciones desde el presente sin que el miedo, la anticipación o experiencias anteriores condicionen de la misma manera tu respuesta.
EMDR y ansiedad
Cuando detrás de la ansiedad hay experiencias que siguen activándose, EMDR puede formar parte del proceso terapéutico.
EMDR es un abordaje psicoterapéutico que facilita el procesamiento de experiencias y recuerdos que continúan generando malestar.
No todas las personas con ansiedad necesitan trabajar con EMDR ni todos los procesos son iguales.
Por eso valoramos cada caso de forma individual y elegimos el abordaje terapéutico más adecuado.
PSICOLOGÍA INFANTIL Y ADOLESCENTE
Cuando la ansiedad aparece en niños y adolescentes
En niños y adolescentes, la ansiedad no siempre se parece a la ansiedad.
Puede manifestarse mediante irritabilidad, rabietas, dolores físicos recurrentes, problemas de sueño, necesidad constante de seguridad, dificultades escolares, evitación o cambios en el comportamiento. En estos casos trabajamos teniendo en cuenta tanto al niño o adolescente como su entorno y su momento evolutivo.
Porque cuando un niño o una niña llega a consulta, también llega su familia.
DESHACIENDO NUDOS, TEJEMOS EL FUTURO
No necesitas tenerlo todo claro
para empezar.
- No necesitas saber exactamente qué te ocurre.
- Ni saber qué tipo de terapia necesitas.
- Ni encontrar las palabras perfectas para explicarlo.
- Ese también es parte de nuestro trabajo.
