¿Te ocurre algo de esto?

Entender qué está intentando hacer tu mente y tu cuerpo es una parte importante del proceso.

Pensabas que poco a poco te adaptarías, pero sigues sintiéndote desorientado/a, triste o sobrepasado/a.

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Una relación, un trabajo, una etapa familiar o una forma de vida que hasta ahora también formaba parte de quién eras.

Algunos cambios deseados también implican pérdidas, renuncias y emociones contradictorias.

Lo anterior ya no te representa, pero todavía no sabes qué quieres construir después.

Una parte de ti sabe que tienes que continuar, mientras otra sigue intentando recuperar cómo eran las cosas antes.

Intentas encontrar la opción correcta, pero cuanto más lo piensas, más difícil resulta saber qué quieres.

No sabes explicar exactamente qué ocurre. Simplemente sientes que necesitas parar y revisar dónde estás.

Y empiezas a preguntarte si ya deberías estar mejor, haberlo superado o tener más claro qué hacer.

“No sé exactamente qué me pasa. Solo sé que ya no estoy como antes.”
No siempre necesitamos tener un diagnóstico, un síntoma concreto o una explicación clara para acudir a terapia.
A veces estamos atravesando algo que necesita tiempo, espacio y acompañamiento.

Incluso los cambios que elegimos pueden remover muchas cosas.

Tendemos a dividir los acontecimientos entre buenos y malos. Pero emocionalmente no siempre funcionan así.

  • Empezar un trabajo que deseábamos puede implicar dejar atrás compañeros, rutinas o seguridad.
  • Convertirnos en madres o padres puede traer amor y, al mismo tiempo, cansancio, miedo, dudas o la sensación de haber perdido temporalmente una parte de nosotros.
  • Terminar una relación que sabemos que no nos hacía bien puede doler.
  • Que nuestros hijos crezcan puede ser motivo de orgullo y también hacernos sentir una pérdida.
  • Jubilarnos puede significar descanso y, a la vez, obligarnos a preguntarnos quiénes somos fuera de nuestra profesión.

Podemos querer que algo cambie y sentir tristeza por lo que dejamos atrás. Las emociones contradictorias también forman parte de los procesos de adaptación.

Duelo: aprender a vivir con una ausencia

El duelo es la respuesta que aparece ante una pérdida significativa.

Puede surgir tras la muerte de alguien querido, pero también ante una separación, la pérdida de salud, un proyecto que no pudo ser, un cambio familiar o el final de una etapa importante.

No existe una única manera correcta de atravesarlo.

Puede haber tristeza, rabia, culpa, alivio, miedo, confusión, cansancio o momentos en los que aparentemente estamos bien y otros en los que la ausencia vuelve a sentirse con mucha intensidad.

El objetivo no es olvidar ni dejar de echar de menos.

El proceso consiste en ir encontrando una forma de seguir viviendo incorporando aquello que hemos perdido a nuestra historia.

Y cuando ese proceso resulta especialmente difícil, la terapia puede ofrecer un espacio para poder atravesarlo acompañado/a.

“Ya debería estar mejor.”

Los procesos emocionales rara vez avanzan en línea recta.

Puede haber días de calma y otros en los que algo aparentemente pequeño vuelva a conectarnos con lo ocurrido.

Volver a sentir no significa volver al principio.

Adaptarnos a una nueva realidad necesita tiempo.

Y cada persona tiene su propio ritmo.

¿Cómo acompañamos los procesos vitales?

No existe una única forma de trabajarla porque tampoco existe una única causa. El proceso comienza comprendiendo cómo se manifiesta la ansiedad en ti, cuándo aparece, qué situaciones la activan y qué función puede estar cumpliendo. A partir de ahí trabajamos diferentes aspectos según las necesidades de cada persona.

01 · Parar

Creamos un espacio donde puedas detenerte y expresar lo que está ocurriendo sin sentir que tienes que resolverlo inmediatamente.

02 · Comprender

Exploramos qué significa este momento para ti, qué estás dejando atrás, qué emociones aparecen y qué necesidades pueden estar quedando sin atender.

03 · Elaborar

Acompañamos las emociones, pérdidas y cambios que forman parte del proceso, trabajando también sobre experiencias anteriores cuando están influyendo en cómo estás viviendo el presente.

04 · Reorientar

Poco a poco trabajamos para recuperar recursos, tomar decisiones y construir una forma de continuar que tenga sentido para ti.

Cuando un cambio actual despierta algo anterior

No siempre reaccionamos únicamente a lo que está ocurriendo ahora.

  • Una separación puede conectarnos con experiencias anteriores de abandono.
  • Una pérdida puede despertar otros duelos.
  • Una situación de incertidumbre puede activar antiguas experiencias de inseguridad.
  • Un cambio laboral puede tocar profundamente nuestra autoestima o nuestra identidad.

Cuando detectamos que determinadas experiencias anteriores continúan influyendo en cómo estamos viviendo el presente, podemos trabajar sobre ellas dentro del proceso terapéutico y valorar diferentes abordajes, incluido EMDR, cuando resulte adecuado.

PSICOLOGÍA INFANTIL Y ADOLESCENTE

Los cambios también se viven durante la infancia y la adolescencia

Lo que para un adulto es “un cambio”, para un niño puede significar que su mundo deja de funcionar como lo conocía. Una separación familiar, una mudanza, cambiar de colegio, la llegada de un hermano, una pérdida o el paso a la adolescencia pueden transformar su día a día. Incluso los cambios que consideramos positivos pueden implicar despedirse de algo conocido.

Niños y adolescentes no siempre pueden explicar cómo les afecta. El malestar puede expresarse mediante miedos, irritabilidad, problemas de sueño, regresiones, dificultades escolares, aislamiento, molestias físicas o cambios de comportamiento.

Por eso intentamos comprender qué significa ese acontecimiento para cada niño o adolescente, teniendo en cuenta su edad, su desarrollo y su entorno. Acompañamos también a la familia para ayudarle a transitar ese proceso.

DESHACIENDO NUDOS, TEJEMOS EL FUTURO

No tienes que saber todavía cuál es el siguiente paso.

A veces tenemos tanta necesidad de volver a sentirnos bien que intentamos encontrar rápidamente una respuesta:

Pero quizá no se trate de volver exactamente al lugar en el que estabas. Algunas etapas no nos piden volver atrás. Nos piden descubrir cómo queremos continuar desde aquí. No necesitas tener esa respuesta ahora. Puedes empezar simplemente contándonos qué está cambiando en tu vida y cómo lo estás viviendo.