¿Te ocurre algo de esto?

Entender qué está intentando hacer tu mente y tu cuerpo es una parte importante del proceso.

Piensas en lo que dijiste, lo que la otra persona quiso decir o en lo que podrías haber contestado.

Incluso después de decidir, vuelves a revisar mentalmente si hiciste lo correcto.

Tu cabeza busca adelantarse a lo que podría ocurrir para intentar estar preparada.

Cuando algo te preocupa, te cuesta dejarlo hasta sentir que has encontrado un porqué.

Intentas entender por qué estás triste, nervioso/a, enfadado/a o diferente y acabas todavía más atrapado/a en ello.
Por la noche, en la cama o cuando estás a solas, los pensamientos parecen hacerse todavía más presentes.
Piensas en lo que podrías haber hecho de otra manera, incluso cuando sabes que ya no puedes cambiarlo.

Te dices “no quiero darle más vueltas”, pero intentar apartarlo parece hacer que vuelva con más fuerza.

“Solo necesito entenderlo.”
A veces parece que si encontramos la explicación correcta, tomamos la decisión
perfecta o pensamos todas las posibilidades podremos sentirnos tranquilos.

Sobrepensar no significa simplemente pensar demasiado.

Todos damos vueltas a las cosas de vez en cuando.

La rumiación aparece cuando nuestros pensamientos se vuelven repetitivos y difíciles de detener y, en lugar de ayudarnos a resolver una situación, nos devuelven una y otra vez al mismo punto.

Puede centrarse en algo que ocurrió:

“¿Por qué dije eso?”

“¿Y si hubiera actuado de otra manera?”

 

En algo que está ocurriendo:

“¿Por qué me siento así?”

“¿Estaré haciendo lo correcto?”

 

O en algo que podría ocurrir:

“¿Y si sale mal?”

“¿Y si después me arrepiento?”

 

Pensamos buscando certeza, control, comprensión o tranquilidad.

El problema es que, muchas veces, cuanto más intentamos conseguir esa seguridad a través del pensamiento, más dudas aparecen.

Tu cabeza no está intentando complicarte la vida, está intentando protegerte.

¿Cómo trabajamos la rumiación?

No existe una única forma de trabajarla porque tampoco existe una única causa. El proceso comienza comprendiendo cómo se manifiesta la ansiedad en ti, cuándo aparece, qué situaciones la activan y qué función puede estar cumpliendo. A partir de ahí trabajamos diferentes aspectos según las necesidades de cada persona.

01 · Identificar

Aprendemos a reconocer cuándo estamos reflexionando sobre algo de forma útil y
cuándo hemos entrado en un pensamiento circular que ya no nos está ayudando.

02 · Comprender

Exploramos qué función cumple ese pensamiento: qué intenta resolver, controlar, evitar
o asegurar y qué emociones aparecen cuando intentamos dejarlo.

03 · Regular

Conectar con el cuerpo y sus sensaciones nos ayuda a salir del bucle de pensamientos y a tolerar la duda, la incertidumbre y las emociones, sin buscar el control a través de la rumiación.

04 · Profundizar

Cuando la rumiación está relacionada con experiencias, miedos o aprendizajes
anteriores, trabajamos sobre aquello que continúa activándose en el presente.

Rumiación, ansiedad y experiencias anteriores

La rumiación puede aparecer asociada a diferentes dificultades emocionales y no tiene el mismo origen ni cumple la misma función en todas las personas.

En algunos casos está muy relacionada con la ansiedad y la necesidad de anticipar posibles amenazas. En otros, los pensamientos vuelven constantemente sobre experiencias del pasado, relaciones, pérdidas, errores o situaciones que todavía generan una respuesta emocional intensa.

Cuando existen experiencias que continúan activándose en el presente, podemos valorar abordajes orientados a su procesamiento, como EMDR, dentro de un proceso terapéutico individualizado.

PSICOLOGÍA INFANTIL Y ADOLESCENTE

Cuando el sobrepensar aparece en niños y adolescentes

Los niños y adolescentes también pueden quedarse atrapados en sus pensamientos: repetir preguntas buscando tranquilidad, darle vueltas a lo ocurrido con sus amigos o anticipar preocupaciones que les impiden dormir.

La autoexigencia, el miedo a equivocarse y la opinión de los demás también pueden alimentar ese bucle.

Adaptamos el acompañamiento a su edad y contexto familiar. Porque detrás de una pregunta que se repite puede haber una emoción que todavía no saben expresar.

DESHACIENDO NUDOS, TEJEMOS EL FUTURO

No necesitas resolverlo todo antes de empezar.