¿Te ocurre algo de esto?
Entender qué está intentando hacer tu mente y tu cuerpo es una parte importante del proceso.
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Repasas conversaciones una y otra vez.
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Le das vueltas a decisiones que ya has tomado.
Incluso después de decidir, vuelves a revisar mentalmente si hiciste lo correcto.
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Intentas anticipar todos los escenarios posibles.
Tu cabeza busca adelantarse a lo que podría ocurrir para intentar estar preparada.
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Necesitas encontrar una explicación.
Cuando algo te preocupa, te cuesta dejarlo hasta sentir que has encontrado un porqué.
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Analizas constantemente cómo te sientes.
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Te cuesta desconectar cuando llega el momento de parar.
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Vuelves una y otra vez a cosas que ocurrieron en el pasado.
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Cuanto más intentas dejar de pensar, más piensas.
Te dices “no quiero darle más vueltas”, pero intentar apartarlo parece hacer que vuelva con más fuerza.
“Solo necesito entenderlo.”
A veces parece que si encontramos la explicación correcta, tomamos la decisión
perfecta o pensamos todas las posibilidades podremos sentirnos tranquilos.
Sobrepensar no significa simplemente pensar demasiado.
Todos damos vueltas a las cosas de vez en cuando.
La rumiación aparece cuando nuestros pensamientos se vuelven repetitivos y difíciles de detener y, en lugar de ayudarnos a resolver una situación, nos devuelven una y otra vez al mismo punto.
Puede centrarse en algo que ocurrió:
“¿Por qué dije eso?”
“¿Y si hubiera actuado de otra manera?”
En algo que está ocurriendo:
“¿Por qué me siento así?”
“¿Estaré haciendo lo correcto?”
O en algo que podría ocurrir:
“¿Y si sale mal?”
“¿Y si después me arrepiento?”
Pensamos buscando certeza, control, comprensión o tranquilidad.
El problema es que, muchas veces, cuanto más intentamos conseguir esa seguridad a través del pensamiento, más dudas aparecen.
Tu cabeza no está intentando complicarte la vida, está intentando protegerte.
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El problema no siempre está en lo que piensas, sino en el bucle en el que has entrado.
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No se trata de encontrar la respuesta perfecta. Se trata de poder salir del bucle.
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Rumiar puede ser un intento de nuestra mente de anticiparse, comprender, evitar equivocarse o encontrar seguridad.
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Por eso decirte “deja de pensar” suele servir de poco.
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No se trata de obligar a tu cabeza a quedarse en blanco. Se trata de comprender por qué necesita seguir buscando una respuesta.
¿Cómo trabajamos la rumiación?
No existe una única forma de trabajarla porque tampoco existe una única causa. El proceso comienza comprendiendo cómo se manifiesta la ansiedad en ti, cuándo aparece, qué situaciones la activan y qué función puede estar cumpliendo. A partir de ahí trabajamos diferentes aspectos según las necesidades de cada persona.
01 · Identificar
Aprendemos a reconocer cuándo estamos reflexionando sobre algo de forma útil y
cuándo hemos entrado en un pensamiento circular que ya no nos está ayudando.
02 · Comprender
Exploramos qué función cumple ese pensamiento: qué intenta resolver, controlar, evitar
o asegurar y qué emociones aparecen cuando intentamos dejarlo.
03 · Regular
Conectar con el cuerpo y sus sensaciones nos ayuda a salir del bucle de pensamientos y a tolerar la duda, la incertidumbre y las emociones, sin buscar el control a través de la rumiación.
04 · Profundizar
Cuando la rumiación está relacionada con experiencias, miedos o aprendizajes
anteriores, trabajamos sobre aquello que continúa activándose en el presente.
Rumiación, ansiedad y experiencias anteriores
La rumiación puede aparecer asociada a diferentes dificultades emocionales y no tiene el mismo origen ni cumple la misma función en todas las personas.
En algunos casos está muy relacionada con la ansiedad y la necesidad de anticipar posibles amenazas. En otros, los pensamientos vuelven constantemente sobre experiencias del pasado, relaciones, pérdidas, errores o situaciones que todavía generan una respuesta emocional intensa.
Cuando existen experiencias que continúan activándose en el presente, podemos valorar abordajes orientados a su procesamiento, como EMDR, dentro de un proceso terapéutico individualizado.
PSICOLOGÍA INFANTIL Y ADOLESCENTE
Cuando el sobrepensar aparece en niños y adolescentes
Los niños y adolescentes también pueden quedarse atrapados en sus pensamientos: repetir preguntas buscando tranquilidad, darle vueltas a lo ocurrido con sus amigos o anticipar preocupaciones que les impiden dormir.
La autoexigencia, el miedo a equivocarse y la opinión de los demás también pueden alimentar ese bucle.
Adaptamos el acompañamiento a su edad y contexto familiar. Porque detrás de una pregunta que se repite puede haber una emoción que todavía no saben expresar.
DESHACIENDO NUDOS, TEJEMOS EL FUTURO
No necesitas resolverlo todo antes de empezar.
- No necesitas encontrar primero la explicación.
- Ni ordenar todos tus pensamientos.
- Ni estar completamente seguro/a de que necesitas ayuda.
- Ni saber qué tipo de terapia puede ser adecuada para ti.
